GO!

1,2,3,…

El aula vacía, como la página en blanco, es una invitación. Me gusta, siempre que puedo, pasarme un rato antes de comenzar la sesión. Sentarme donde se sentarán los alumnos. Verlo todo desde atrás, integrar su perspectiva. Aquí es donde se sentarán los más críticos, los que participan poco, pero, cuando lo hacen, pueden cambiarte por completo el sentido del debate. Son los de la pregunta difícil. Delante, en primera fila, los más participativos, los que no despegan sus ojos de ti, los que establecen una conversación directa y personal contigo.

Y en los laterales, los más tímidos, los que te sonríen, casi pidiéndote que les preguntes directamente porque, si no, no se animarán.

El aula, ecosistema del conocimiento y el aprendizaje colaborativo, aún vacía y a la espera. En pocos minutos esto será un hervidero de ideas, postits, expectativas, movimiento, risas y complicidad. Nosotros estamos listos.

Go!

 

Dar una clase nunca es fácil, solo puede haber un objetivo, conseguir transmitir de la mejor forma posible tus conocimientos y que haya algo que les pueda impulsar a seguir aprendiendo a ser mejores personas, más capaces, con más ambición. Existen muchas formas de hacerlo y cada uno tiene que encontrarse a gusto en la forma en la que quiere transmitirles eso. Una de las claves es no hacer siempre lo mismo, pregunta, relaciónate con tus alumnos, haz que intervengan que te transmitan sus dudas y que participen en tú clase.

Hay pocas cosas tan satisfactorias como haber realizado un buen trabajo y haber llegado a cumplir ese objetivo. Ver como gracias a ti el mundo es un poco mejor, es tu pequeño grano de arena y como nos gusta decir la vida está hecha de pequeñas aportaciones con gran valor.

Go!

Se acaba la clase y uno empieza a autoevaluarse. Desde el minuto en el que se avisa que por hoy es todo, no puedes dejar de pensar cómo ha ido. Me giro para ver como ha quedado la pizarra, la obra de arte, que poco a poco ha ido adquiriendo información a lo largo de la sesión. Mirándola me viene un flashback, las dinámicas realizadas, la cara de los alumnos, y las frases claves que causaron una mayor reacción entre el público.  Respiras, te paras, miras a tus compañeros, asintiendo con una mirada que la clase ha sido un éxito. Te relajas, pero no dejas de pensar. Mi mente sigue activa, cambiando cosas en la cabeza, mejoras a llevar a cabo. Y piensas, lo he conseguido. He conseguido que salgan de aquí con una información que de otra manera no podrían haberlo hecho. Hemos conectado con la clase, hemos embarcado en el mismo viaje. Recuerdas sus caras, sus aportaciones, sus reacciones, y te entra la satisfacción.

Completo, yo salgo completo. Por que he podido ayudar a la sociedad, he podido aportar mi granito de arena a gente que buscaba una aportación más allá de lo que estaban encontrando.  Tener la clase sola, otra vez, pero esta vez llena de aprendizajes, y salir, apagando las luces, sabiendo que lo que una vez estaba vacío, ahora está lleno.

GO!



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¿Qué es DCOM para ti? Para nosotros? ¿A qué aspiras con DCOM?

Despegando.

¿Qué es DCOM?

DCOM no es solo una empresa que desarrolla otras comunidades y proyectos externos, sino que DCOM es su propia comunidad en desarrollo. Un ambiente de crecimiento constante, donde la edad media de los socios es de 30 años, con diferentes niveles de experiencia y conocimientos que se ponen a la disposición del compañero. Es un ambiente de trabajo profesional, con la importancia que tiene el aprendizaje continuo. Se respira inspiración y crecimiento constante.

Somos un equipo heterogéneo, con dos estudiantes universitarios, un recién graduado y una profesional cargada de experiencias y enseñanzas que nos hacen crecer a diario. Todo nuestro sistema está enfocado a través del aprendizaje, empoderándonos unos a otros, saliendo de nuestras zonas de confort y enfrentándonos a desafíos que nos hagan crecer como empresa e individuos. No hay diferencias en DCOM, la edad no es una barrera, sino un privilegio, una herramienta más hacia la excelencia. Entendemos que cada generación, cada individuo tiene algo que aportar, ya sea su creatividad, su experiencia o su facilidad para la organización.

Somos gestores de ideas propias y ajenas, de conocimiento y de potencial. Queremos transmitir lo que hacemos internamente a un nivel externo. Durante todas las fases de nuestro ciclo y a lo largo de nuestra formación, creamos junto a nuestros clientes, esforzándonos para que el resultado sea el mejor. Pero ¿cómo se consigue el mejor resultado? Haciendo que los retos del cliente sean nuestros retos, creando una unidad compacta en donde se tire hacia adelante. Aprendemos, y ellos aprenden. Nos dan nuevas ideas, perfeccionamos nuestro sistema, y mientras tanto, buscamos la mejor solución, junto a todos los actores. Involucramos al cliente en todo momento, siendo completamente transparentes. DCOM es un ecosistema abierto, donde toda las ideas cuentan, pues entendemos que, al igual que internamente, esas ideas son un granito de arena que aportan más a la montaña. Queremos trabajar con clientes implicados, que nos podamos ver reflejados y tengan esas mismas ganas de crecer que nosotros, saliendo de su zona de confort y haciendo que todo beneficiario y agente de cambio crezca junto a ellos. Demostramos la importancia de la unión, de la escucha y de la creatividad.

¿Entonces qué es DCOM? DCOM son sus socios y sus clientes. Su corazón es el aprendizaje continuo, las ganas de enseñar y aprender. Es un lugar de desarrollo, de crecimiento, de iniciativas y soluciones. Un sitio donde lo que parece imposible, lo transformamos en posible. Es una entidad que refleja la importancia de la unión, de la solución de retos como unidad y no como individuos. Refleja un cambio, un nuevo movimiento y un avance hacia un futuro mejor, donde lo importante son las personas, pues sin personas bien formadas, bien capacitadas y con ganas de hacer las cosas, no tiramos hacia adelante.

Bienvenidos al movimiento DCOM.

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El dinamizador, un sprinter por la comunidad

 

Ahí estas tú, frente a un grupo de personas que, posiblemente, sepan mucho más que tú del tema sobre el que vas a dinamizar. Posiblemente no se conozcan entre ellos. No saben muy bien qué va a ocurrir. Y ahí estas tú, el dinamizador. Ves en sus caras expectación, escepticismo, curiosidad: es el momento de hacer magia. Trabajo duro, método y ensayo son los ingredientes principales, además de tu empatía y tu capacidad de comunicación.

Tu misión es lograr que esas personas colaboren, compartan, intercambien, argumenten, reflexionen y, finalmente sean capaces de crear algo que antes, simplemente, no existía. Y todo eso en, aproximadamente 15 minutos. Tendrás que ocuparte de que todos hablen, de que se sientan cómodos, de que rompan sus barreras, de que se apasionen y se entusiasmen. Te da igual el puesto que cada uno ocupa en su profesión, su edad o cualquier otra cosa que no sea su rol como creadores. Hablas, guías, preguntas, bromeas… Tu mente trabaja deprisa pero sin perder detalle. Atento a los tiempos, al relato que se va construyendo. Los minutos van cayendo y cuando tu compañero te hace una señal -“2 minutos”- empiezas a cerrar el embudo: lo has vuelto a conseguir.

Ahí estás tú, has creado un equipo, y el equipo a creado una idea nueva, algo que no existía. Eso es arte, sí señor, y trabajo, ensayo y pasión. Eso es dinamizar: un sprint de liderazgo al servicio de la comunidad. Mañana, de nuevo, más ensayo, más trabajo y nuevas herramientas.

DCOMers: lee más sobre nosotros o míranos en acción: