¿Tienes miedo al cambio? (II)

¿Evolucionamos o nos estancamos?

Llevamos ya casi un año con nuestra empresa.

Hemos creado algo con lo nos sentimos orgullosos, comprometidos, con unos valores que nos hacen diferentes a muchas empresas y una metodología única. Pero se scercaba el momento.

Dos de los socios teníamos previsto un viaje de 4 meses a India y China. Cuando uno mira la distancia en Kilómetros entre India y España, le tiembla el pulso, le da vértigo y surge una pregunta clave ¿Y ahora qué? ¿Qué vamos a hacer?

La respuesta fue la más inesperada de todas, y es que en este último mes hemos tenido un cambio y unos aprendizajes que no teníamos planeados.

El día que embarcamos en esta nueva aventura ya sabíamos que sería difícil, y fue difícil. Pero es que esta aventura, esta separación física del equipo, los DCOMers, ha traído consigo unos aprendizajes que seguramente no hubiésemos podido conseguir de otra forma.  

Antes de todo esto habíamos hablado mucho sobre como queríamos que funcionase la empresa desde la distancia, pero había un factor con el que no contábamos: ninguno de nosotros había pasado tanto tiempo en un proyecto o empresa desde tanta distancia por lo que no sabíamos muy bien cuales iban a ser las reglas del juego.

Aquel 12 de enero era la fecha prevista para el viaje.

Arrancamos con una directora general que estaba a tope, sacando pecho por la empresa y demostrando todo lo que teníamos que ofrecer. Se hizo un trabajo enorme en la captación de clientes teniendo sobre la mesa varias propuestas. Estábamos que no nos lo creíamos, ¿Qué pasó con el miedo?

Fue la primera en superarlo, y nos dio la clave, su solución. Empezó a vender  sin miedo, sabiendo  lo que representaba. Básicamente, tenía claro que íbamos como una empresa que tenía mucho que aportar y poco a lo que temer. Se creció, se vino arriba y sumó la voz de tres personas, tres socios, en una sola persona.

Y es que la clave para vender es creer y confiar en lo que se está vendiendo y en uno mismo. Al final, te estás representando a ti y a todos aquellos que trabajan contigo.

La unión hace la fuerza.A la india sólo llegaban noticias buenas, pero a la vez, imponían respeto. ¿Como vamos a llevar esto a cabo?

Era la primera semana, nosotros estábamos adaptándonos a un país que no tenía nada que ver con España. Una vez todo empezaba a estar en orden por las tierras asiáticas, nos pusimos a remar para poder alcanzar el gran acelerón que había pegado la directora general, la líder, que estaba guiando el camino de la empresa en uno de los momentos más críticos. Si ella no había tenido miedo ¿cómo íbamos a tenerlo el resto? Tuvimos que remar y asumir responsabilidades, a distancia, no había forma de hacerlo de la forma a la que estábamos acostumbrados, y funcionó de maravilla.

La situación confirmó una de las ideas que siempre tuvimos claras al crear DCOM: para poder trabajar en equipo hay que autoliderarse, y este autoliderazgo dará resultados que posteriormente generarán buen rollo. Nunca al revés.

Pero ¿cómo consigues que sigan avanzando las cosas bien con tanta distancia de por medio?  La comunicación. La comunicación es clave en cualquier tipo de relación, ya sea personal o profesional. Por alguna razón, estábamos más unidos y trabajando más codo con codo con esta distancia que con la cercanía de unos pocos kilómetros que se solucionan con un autobús o un tren.  

Simplemente, hemos aprendido que hay que ser claros y buscar la mejor solución. Empezamos a optar por los documentos colaborativos, que antes existían, pero que no se optimizaban.

Empezamos a cuidar más nuestro lenguaje y los mensajes que nos mandábamos, esto generó que mejorásemos nuestra expresión y transmisión de conocimientos, ideas y trabajos realizados a lo largo de la semana.  Optimizamos nuestra comunicación lo que hizo que mejorásemos el resultado de nuestro trabajo, fue tan sencillo como eso.

Aun así, hay un factor clave, y es que nada de esto cayó del cielo. Ninguna de estas conclusiones se ha creado del día a la mañana, ni nos las ha regalado nadie. Todo esto se ha conseguido con unas claves: el compromiso, el trabajo duro, y la confianza.

Teníamos que comprometernos con nuestra idea, con nuestra misión y nuestros valores. Si te comprometes vas a por todas, y si te comprometes lo tienes que hacer hacia ti mismo y hacia tus compañeros.

No valen las medias tintas.Tienes que poner todo sobre el asador, y es lo que empezamos a hacer desde los diferentes puntos del mundo, todos a una dejando todo lo que teníamos por el camino. El trabajo duro da sus frutos, y sus frutos traen sonrisas.

Lo último, pero no menos importante, la confianza.

¿Quieres trabajar en equipo? Tienes que confiar en tu equipo. No vamos a mentir, hemos tenido momentos malos, de dudas, de incertidumbre… Pero, los hemos superado, apoyándonos los unos en los otros, compartiendo estos miedos y preocupaciones, y confiando con que, si hoy me equivoco yo, ahí estarán para recogerme después.

La confianza nos ha brindado la posibilidad de fallar, pues no todo se hace bien a la primera. La posibilidad de dormir tranquilos sabiendo que tengo un compañero que responderá por mí si hace falta. La posibilidad de saber que, si un día hablan en mi nombre, bajo el nombre de mi empresa, será siempre buscando el beneficio de todos.

¿Tienes miedo a un gran cambio? Claro que sí, es normal, los cambios asustan. Una cosa sí podemos asegurar: asustan, pero enseñan. Los cambios son pruebas de fuego que sacan lo más profundo de cada uno, que nos dan una vuelta de 180 grados, pero que nos dan aire nuevo, fresco. Nos sacan de la monotonía, y tenemos que estar seguros de que los cambios se afrontan juntos, pues cuando se afrontan juntos, se superan con creces. No tengas miedo al cambio, ten miedo a quedarte parado y no hacer nada, eso sí que puede ser tu destrucción. Nosotros hemos evolucionado cuando más miedo teníamos a estancarnos, y es que el cambio, nos ha proporcionado la oportunidad de esta evolución, de este estirón de crecimiento personal y profesional.

¿Tienes miedo al cambio? (I)

El principio de algo diferente (I)

Se van.

Acabamos de firmar las Escrituras, aunque llevamos ya casi un año trabajando juntos y ahora se van, casi cuatro meses. Los tres sabíamos que este viaje estaba ahí pero siempre nos pareció que el momento estaba muy lejos, hasta que lo tuvimos encima. Dos meses antes de su marcha, muy formalmente, empezamos a elaborar listas de tareas y documentos para organizar su trabajo desde la India y Shanghai. Este documento ha quedado archivado en la carpeta compartida, nadie cree en él, todos sabemos que no soluciona nada. Pero es lo único que podíamos hacer. Un documento que pretende ser un compromiso de dedicación en horas a una empresa recién constituida que está a 6000 kilómetros. Un despropósito.

Yo soy la que se queda

Mis socios van a vivir una experiencia única, alucinante, todo son incógnitas, pero lo que está claro es que este viaje les va a cambiar personal y profesionalmente.

Me preocupa la separación y, casi más, el regreso. Aplicando la más básica teoría de la decisión, veo dos alternativas posibles: sigo empujando DCOM desde aquí, aunque sea sola o dejamos la empresa sin actividad hasta que vuelvan.

La primera alternativa tiene el riesgo de que lleve, sin pretenderlo, nuestra empresa por derroteros que no son plenamente compartidos por todos y, a su regreso, mis socios se sientan ajenos a lo construido. Dejarla sin actividad supone perder todo lo conseguido en los últimos meses, desaprovechar oportunidades, ¿nos lo podemos permitir?

Además, si no tenemos actividad, no estaremos en contacto, y a la separación profesional se unirá inevitablemente la distancia emocional y personal.Hemos creado un ecosistema de trabajo basado en la confianza, el trabajo colaborativo, la proximidad. Nuestras reuniones semanales son productivas, creativas, emocionantes. Ahora hay que cambiar, sin saber muy bien cómo y hacia dónde.

Ellos no saben qué se van a encontrar en Asia, yo no sé qué va a ocurrir en Madrid. Ante tanta incertidumbre surgen las idas y venidas, los intentos de atar lo que no puede ser atado, de asegurar lo que solo la voluntad, la confianza y el compromiso pueden asegurar.

La pregunta es: ¿será suficientemente sólido el lazo que hemos creado como para aguantar este tirón?

Ninguno de nosotros puede responder a esa pregunta. Ningún gurú, ningún libro ni manual puede asegurarnos nada. Lo único seguro es que las cosas van a cambiar, deben ser necesariamente diferentes. Y nosotros vamos a cambiar también. Sea cual sea el resultado, ahí está el borde, y hay que saltar.

Ideas, tecnología y trabajo duro

Del 21 al 23 de enero se celebró en el Hospital Clínico SanCarlos de Madrid un hackathon, en el marco del proyecto europeo Cross 4 Health. De la mano de Biotecyl y Eurob, los participantes tuvieron la oportunidad de crear equipos de trabajo, diseñar o mejorar sus propuestas de aplicación de la tecnología a la salud, aprender a usar las herramientas básicas de design thinking y preparar un pitch de 4 minutos. Unas jornadas de intenso trabajo, ilusión y conocimiento compartido. Los mentores DCOM en esta ocasión fueron Luis, Alberto y Pilar.

Enhorabuena a los ganadores y a todos los participantes, por su excelente trabajo

GO!

1,2,3,…

El aula vacía, como la página en blanco, es una invitación. Me gusta, siempre que puedo, pasarme un rato antes de comenzar la sesión. Sentarme donde se sentarán los alumnos. Verlo todo desde atrás, integrar su perspectiva. Aquí es donde se sentarán los más críticos, los que participan poco, pero, cuando lo hacen, pueden cambiarte por completo el sentido del debate. Son los de la pregunta difícil. Delante, en primera fila, los más participativos, los que no despegan sus ojos de ti, los que establecen una conversación directa y personal contigo.

Y en los laterales, los más tímidos, los que te sonríen, casi pidiéndote que les preguntes directamente porque, si no, no se animarán.

El aula, ecosistema del conocimiento y el aprendizaje colaborativo, aún vacía y a la espera. En pocos minutos esto será un hervidero de ideas, postits, expectativas, movimiento, risas y complicidad. Nosotros estamos listos.

Go!

 

Dar una clase nunca es fácil, solo puede haber un objetivo, conseguir transmitir de la mejor forma posible tus conocimientos y que haya algo que les pueda impulsar a seguir aprendiendo a ser mejores personas, más capaces, con más ambición. Existen muchas formas de hacerlo y cada uno tiene que encontrarse a gusto en la forma en la que quiere transmitirles eso. Una de las claves es no hacer siempre lo mismo, pregunta, relaciónate con tus alumnos, haz que intervengan que te transmitan sus dudas y que participen en tú clase.

Hay pocas cosas tan satisfactorias como haber realizado un buen trabajo y haber llegado a cumplir ese objetivo. Ver como gracias a ti el mundo es un poco mejor, es tu pequeño grano de arena y como nos gusta decir la vida está hecha de pequeñas aportaciones con gran valor.

Go!

Se acaba la clase y uno empieza a autoevaluarse. Desde el minuto en el que se avisa que por hoy es todo, no puedes dejar de pensar cómo ha ido. Me giro para ver como ha quedado la pizarra, la obra de arte, que poco a poco ha ido adquiriendo información a lo largo de la sesión. Mirándola me viene un flashback, las dinámicas realizadas, la cara de los alumnos, y las frases claves que causaron una mayor reacción entre el público.  Respiras, te paras, miras a tus compañeros, asintiendo con una mirada que la clase ha sido un éxito. Te relajas, pero no dejas de pensar. Mi mente sigue activa, cambiando cosas en la cabeza, mejoras a llevar a cabo. Y piensas, lo he conseguido. He conseguido que salgan de aquí con una información que de otra manera no podrían haberlo hecho. Hemos conectado con la clase, hemos embarcado en el mismo viaje. Recuerdas sus caras, sus aportaciones, sus reacciones, y te entra la satisfacción.

Completo, yo salgo completo. Por que he podido ayudar a la sociedad, he podido aportar mi granito de arena a gente que buscaba una aportación más allá de lo que estaban encontrando.  Tener la clase sola, otra vez, pero esta vez llena de aprendizajes, y salir, apagando las luces, sabiendo que lo que una vez estaba vacío, ahora está lleno.

GO!



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¿Qué es DCOM para ti? Para nosotros? ¿A qué aspiras con DCOM?

Despegando.

¿Qué es DCOM?

DCOM no es solo una empresa que desarrolla otras comunidades y proyectos externos, sino que DCOM es su propia comunidad en desarrollo. Un ambiente de crecimiento constante, donde la edad media de los socios es de 30 años, con diferentes niveles de experiencia y conocimientos que se ponen a la disposición del compañero. Es un ambiente de trabajo profesional, con la importancia que tiene el aprendizaje continuo. Se respira inspiración y crecimiento constante.

Somos un equipo heterogéneo, con dos estudiantes universitarios, un recién graduado y una profesional cargada de experiencias y enseñanzas que nos hacen crecer a diario. Todo nuestro sistema está enfocado a través del aprendizaje, empoderándonos unos a otros, saliendo de nuestras zonas de confort y enfrentándonos a desafíos que nos hagan crecer como empresa e individuos. No hay diferencias en DCOM, la edad no es una barrera, sino un privilegio, una herramienta más hacia la excelencia. Entendemos que cada generación, cada individuo tiene algo que aportar, ya sea su creatividad, su experiencia o su facilidad para la organización.

Somos gestores de ideas propias y ajenas, de conocimiento y de potencial. Queremos transmitir lo que hacemos internamente a un nivel externo. Durante todas las fases de nuestro ciclo y a lo largo de nuestra formación, creamos junto a nuestros clientes, esforzándonos para que el resultado sea el mejor. Pero ¿cómo se consigue el mejor resultado? Haciendo que los retos del cliente sean nuestros retos, creando una unidad compacta en donde se tire hacia adelante. Aprendemos, y ellos aprenden. Nos dan nuevas ideas, perfeccionamos nuestro sistema, y mientras tanto, buscamos la mejor solución, junto a todos los actores. Involucramos al cliente en todo momento, siendo completamente transparentes. DCOM es un ecosistema abierto, donde toda las ideas cuentan, pues entendemos que, al igual que internamente, esas ideas son un granito de arena que aportan más a la montaña. Queremos trabajar con clientes implicados, que nos podamos ver reflejados y tengan esas mismas ganas de crecer que nosotros, saliendo de su zona de confort y haciendo que todo beneficiario y agente de cambio crezca junto a ellos. Demostramos la importancia de la unión, de la escucha y de la creatividad.

¿Entonces qué es DCOM? DCOM son sus socios y sus clientes. Su corazón es el aprendizaje continuo, las ganas de enseñar y aprender. Es un lugar de desarrollo, de crecimiento, de iniciativas y soluciones. Un sitio donde lo que parece imposible, lo transformamos en posible. Es una entidad que refleja la importancia de la unión, de la solución de retos como unidad y no como individuos. Refleja un cambio, un nuevo movimiento y un avance hacia un futuro mejor, donde lo importante son las personas, pues sin personas bien formadas, bien capacitadas y con ganas de hacer las cosas, no tiramos hacia adelante.

Bienvenidos al movimiento DCOM.

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El dinamizador, un sprinter por la comunidad

 

Ahí estas tú, frente a un grupo de personas que, posiblemente, sepan mucho más que tú del tema sobre el que vas a dinamizar. Posiblemente no se conozcan entre ellos. No saben muy bien qué va a ocurrir. Y ahí estas tú, el dinamizador. Ves en sus caras expectación, escepticismo, curiosidad: es el momento de hacer magia. Trabajo duro, método y ensayo son los ingredientes principales, además de tu empatía y tu capacidad de comunicación.

Tu misión es lograr que esas personas colaboren, compartan, intercambien, argumenten, reflexionen y, finalmente sean capaces de crear algo que antes, simplemente, no existía. Y todo eso en, aproximadamente 15 minutos. Tendrás que ocuparte de que todos hablen, de que se sientan cómodos, de que rompan sus barreras, de que se apasionen y se entusiasmen. Te da igual el puesto que cada uno ocupa en su profesión, su edad o cualquier otra cosa que no sea su rol como creadores. Hablas, guías, preguntas, bromeas… Tu mente trabaja deprisa pero sin perder detalle. Atento a los tiempos, al relato que se va construyendo. Los minutos van cayendo y cuando tu compañero te hace una señal -“2 minutos”- empiezas a cerrar el embudo: lo has vuelto a conseguir.

Ahí estás tú, has creado un equipo, y el equipo a creado una idea nueva, algo que no existía. Eso es arte, sí señor, y trabajo, ensayo y pasión. Eso es dinamizar: un sprint de liderazgo al servicio de la comunidad. Mañana, de nuevo, más ensayo, más trabajo y nuevas herramientas.

DCOMers: lee más sobre nosotros o míranos en acción: