¿Tienes miedo al cambio? (I)

El principio de algo diferente (I)

Se van.

Acabamos de firmar las Escrituras, aunque llevamos ya casi un año trabajando juntos y ahora se van, casi cuatro meses. Los tres sabíamos que este viaje estaba ahí pero siempre nos pareció que el momento estaba muy lejos, hasta que lo tuvimos encima. Dos meses antes de su marcha, muy formalmente, empezamos a elaborar listas de tareas y documentos para organizar su trabajo desde la India y Shanghai. Este documento ha quedado archivado en la carpeta compartida, nadie cree en él, todos sabemos que no soluciona nada. Pero es lo único que podíamos hacer. Un documento que pretende ser un compromiso de dedicación en horas a una empresa recién constituida que está a 6000 kilómetros. Un despropósito.

Yo soy la que se queda

Mis socios van a vivir una experiencia única, alucinante, todo son incógnitas, pero lo que está claro es que este viaje les va a cambiar personal y profesionalmente.

Me preocupa la separación y, casi más, el regreso. Aplicando la más básica teoría de la decisión, veo dos alternativas posibles: sigo empujando DCOM desde aquí, aunque sea sola o dejamos la empresa sin actividad hasta que vuelvan.

La primera alternativa tiene el riesgo de que lleve, sin pretenderlo, nuestra empresa por derroteros que no son plenamente compartidos por todos y, a su regreso, mis socios se sientan ajenos a lo construido. Dejarla sin actividad supone perder todo lo conseguido en los últimos meses, desaprovechar oportunidades, ¿nos lo podemos permitir?

Además, si no tenemos actividad, no estaremos en contacto, y a la separación profesional se unirá inevitablemente la distancia emocional y personal.Hemos creado un ecosistema de trabajo basado en la confianza, el trabajo colaborativo, la proximidad. Nuestras reuniones semanales son productivas, creativas, emocionantes. Ahora hay que cambiar, sin saber muy bien cómo y hacia dónde.

Ellos no saben qué se van a encontrar en Asia, yo no sé qué va a ocurrir en Madrid. Ante tanta incertidumbre surgen las idas y venidas, los intentos de atar lo que no puede ser atado, de asegurar lo que solo la voluntad, la confianza y el compromiso pueden asegurar.

La pregunta es: ¿será suficientemente sólido el lazo que hemos creado como para aguantar este tirón?

Ninguno de nosotros puede responder a esa pregunta. Ningún gurú, ningún libro ni manual puede asegurarnos nada. Lo único seguro es que las cosas van a cambiar, deben ser necesariamente diferentes. Y nosotros vamos a cambiar también. Sea cual sea el resultado, ahí está el borde, y hay que saltar.

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